La mayoría de los artistas fantasean con la idea de vender el catálogo sin entender qué se vende, por qué te lo comprarían, qué datos miran las empresas y qué implica aceptar esa plata.
Vamos a desarmar todo el proceso para que lo puedas evaluar profesionalmente.
Un catálogo es un activo financiero. Es el conjunto de obras (masters y/o publishing) que generaron regalías a lo largo del tiempo y tienen un comportamiento predecible de ingresos.
Los compradores no son coleccionistas románticos. Son inversionistas que buscan:
No compran tu obra artística sino tu flujo de caja futuro bajo ciertas condiciones.
¿Por qué te lo comprarían?
Porque tu catálogo tiene KPIs que muestran estabilidad, como ser:
Cuando los números son estables a lo largo de los años, el catálogo se convierte en un activo financiero. Y como todo activo, puede ser comprado, vendido o apalancado para obtener un advance.
Las empresas proyectan 3 a 10 años de lo que tu catálogo produciría si no pasara nada extraordinario.
Evalúan:
1. Royalty statements de los últimos 3-5 años
2. Tasa de crecimiento vs. estabilidad
3. Territorios de mayor rendimiento (en streaming)
4. Capacidad de venta directa
5. Potencial de meter nuevos hits
En mi caso, una recompra de catálogo de USD 12,000 implica que el comprador proyecta un retorno que justificará esa inversión en 3 a 5 años. Por eso me ofrecieron casi USD 20,000. Solo que ahí me detuve porque la devolución fue bastante grande.
Entre los acuerdos existen:
A. Compra total del catálogo
Transferís todo el master y/o publishing por un monto fijo. No recuperás nada en el futuro. Esto hizo Michael Jackson con el catálog de The Beatles.
B. Compra parcial
Vendés un porcentaje. Ejemplo: 50% del publishing por 5 años. Suelen ser acuerdos entre artistas en crecimiento y las editoriales multinacionales.
C. Advance (adelanto recuperable)
No vendés la posesión, pero sí la distribución. Te adelantan dinero que recuperan con tus regalías futuras. Es lo más parecido a un préstamo, pero sin ser préstamo legal.
Cuando lo recuperan, podés negociar otra ronda.
Entre los motivos reales por los que podrías vender tu catálogo se encuentra la necesidad de capital para reinvertir, para tener ingresos fijos siempre y cuando sigas haciendo buena música y para reducir riesgos a futuro teniendo en cuenta tu vida personal (algo que a ellos en realidad no les importa).
A la hora de comprarte, ellos van a mirar:
✔ Cantidad de música lanzada (no alcanza con 2 o 3 tracks)
✔ Consistencia histórica (no alcanza con 3 o 4 años)
✔ Charts y señales sociales (tenés potencial de regresar allí para justificar una nueva ronda de inversión)
✔ Tu ritmo de lanzamiento futuro (necesitan asegurarse que no vas a hacer la plancha)
✔ Reputación y ausencia de problemas legales (si aún tenés algo que resolver, estás complicado)
Cuando aceptás un advance o una compra parcial, entregás control.
Dependiendo del monto, podés tener restricciones como:
Cuanto mayor el monto, más condiciones aparecen.
No es malo, pero puede ser el costo de acceder a capital sin sacrificar tu carrera.
Entre las empresas con las que podés negociar, se encuentran:
Algo importante son los impuestos. NO te llega toda la plata que te dan, porque afuera de EE.UU. se debe pagar retención del 30% de cualquier ingreso. Además, tenés que declarar los ingresos como renta extranjera presentando el formulario W8-BEN. Si luego resolvés tu situación con un número de aportante, la IRS te devuelve el dinero en unos años.
De todas formas, siempre que cobres con tu distribuidora estarás pagando el 30%. Es algo que no dejarás de hacer.